Los fondos de inversión son instrumentos financieros dinámicos que recogen diariamente el valor real de mercado de los diferentes activos que lo componen para obtener su valor neto de realización, es decir, lo que "vale" su patrimonio. Para ello, todas las partidas de su balance se valoran con respecto a los cambios o cotizaciones del día correspondiente. Algunas de ellas no tienen diferencia entre su valoración y su coste, pero otras sí. Dentro de las primeras encontramos, por ejemplo, las cuentas corrientes en euros. Formando parte de las segundas, y como concepto más importante, está la cartera de valores, que es por sí misma el motivo fundamental de la existencia del fondo. Fundamentos de la valoración Las cotizaciones de los valores se aplican con el siguiente criterio:
- Divisas: según el valor de cierre de los mercados de divisas.
- Valores de renta variable: según las cotizaciones de cierre del último
día hábil.
- Valores de renta fija: según las cotizaciones de cierre del último
día hábil con la excepción de aquellos en los que median menos de seis meses
para llegar a su vencimiento o amortización. En este último caso se periodificará
diariamente el diferencial entre la cotización y el precio de amortización
mediante la tasa interna de rentabilidad.
- Cartera de valores: se valora cada día según las cotizaciones publicadas
en los diferentes mercados donde se contratan los títulos, tanto de renta
fija como de renta variable, con una excepción, la de renta fija con un vencimiento
residual menor de seis meses, en cuyo caso se periodifica el diferencial entre
el precio de amortización y el último cambio según la tasa interna de rentabilidad.
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