En la práctica, el fondo actúa como un "saco". En la medida que un partícipe opta por comprar participaciones, el efectivo aportado entra en el saco aumentando el patrimonio y el gestor lo invierte en valores. Cuando el inversor vende participaciones, el fondo reduce su patrimonio. Todas las operaciones de compra, venta y transmisión de participaciones deben pasar ineludiblemente por la gestora, no pudiéndose realizar operaciones sin que ésta medie.
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