Una gestora de un fondo de inversión es una sociedad anónima cuyo objeto social exclusivo es la representación y administración de instituciones de inversión colectiva (IIC), con facultades de dominio sobre los activos de éstas pero sin ser propietaria de los mismos. Entre sus funciones destacan: - Constituir un fondo junto con el depositario elaborando el correspondiente reglamento.
- Ejercer los derechos inherentes a los valores que el fondo tiene en cartera en beneficio exclusivo de los partícipes.
- Determinar el valor de las participaciones.
- Gestionar el patrimonio objeto del fondo.
Las gestoras están obligadas a remitir a la CNMV periódicamente una información exhaustiva que relata la trayectoria de los fondos y el grado de cumplimiento de los requisitos establecidos legalmente, entre otros destacan: los coeficientes de inversión del activo, del patrimonio, de liquidez, posiciones en el grupo de la gestora, relación de operaciones de compra y venta, etc. En la práctica, el fondo actúa como un "saco". En la medida que un partícipe opta por comprar participaciones, el efectivo aportado entra en el saco aumentando el patrimonio y el gestor lo invierte en valores. Cuando el inversor vende participaciones, el fondo reduce su patrimonio. Todas las operaciones de compra, venta y transmisión de participaciones deben pasar ineludiblemente por la gestora, no pudiéndose realizar operaciones sin que ésta medie.
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